Urologia | Centre EMAI

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Urología-Andrología

El Dr. José Luis Gago y el Dr. Àlvaro Vives atienden el servicio de Urologia/Andrologia en el Centre EMAI.

Cirugías:

Revisión Urológica:

Disfunciones sexuales masculinas:

Alteraciones anatómicas del pene:

Estudio de la fertilidad masculina:

Infecciones de transmisión sexual:

Vasectomía sin bisturí

La vasectomía es el método de anticoncepción permanente en el varón. Consiste en la interrupción de ambos conductos deferentes (conductos por donde transitan los espermatozoides al salir de los testículos) a nivel del escroto. Se trata de una técnica que se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local, que presenta mínimas complicaciones, no altera en absoluto la vida sexual del paciente y no tiene ningún efecto secundario.  Su seguridad se aproxima al 100%. Las cifras más fiables publicadas refieren una seguridad del 99´8%.

En el Centre EMAI somos pioneros en el uso de la vasectomía sin bisturí (nombre internacional) o vasectomía percutánea, es un perfeccionamiento de dicha técnica que se está implantando en el mundo occidental en los últimos años. Mediante instrumental específico se evita hacer una incisión en el escroto y con una sola punción se llega a ambos conductos deferentes. Esta técnica supone mayor rapidez  en la intervención, mayor confort para el paciente (no hay puntos, puede reincorporarse inmediatamente a sus actividades normales) y disminuyen de forma muy importante las complicaciones como hematomas e infección.

La vasectomía sin bisturí es una técnica cómoda, rápida y segura para aquellas parejas que deseen la anticoncepción permanente.

Vaso-vasostomía o reversibilidad de la vasectomía

Tres de cada cien hombres vasectomizados desean, por diversos motivos, recuperar su fertilidad nuevamente. Actualmente con  técnicas de microcirugía esto es posible en la mayoría de los casos. Los años transcurridos desde la práctica de la vasectomía y la edad en el momento en que se desea recuperar la fertilidad son los parámetros que más condicionan el éxito de este procedimiento, pudiendo llegarse a más del 80% en las circunstancias más favorables. La técnica con la que se practica la vasectomía no es especialmente relevante en cuanto al éxito de los resultados.

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Fimosis/Circuncisión

Se trata de una anomalía muy frecuente, producida por la estrechez del orificio prepucial que impide el descubrimiento del glande. Puede ser congénita, en niños pequeños, o adquirida por diversas causas (diabetes, psoriasis, infecciones) afectando entonces a adultos. A veces el problema sólo se manifiesta  en erección y también puede ser debido a un frenillo prepucial excesivamente corto.

El tratamiento clásico es la intervención conocida como  circuncisión, que normalmente se realiza con anestesia local y  de forma ambulatoria es decir sin ingreso en clínica. No obstante no siempre es el tratamiento idóneo y en muchos casos, especialmente en niños, es posible hacer un tratamiento de la piel prepucial evitando los inconvenientes de la cirugía  como la pérdida de sensibilidad del glande.

Revisión Urológica:

Siempre ha existido entre el sexo masculino cierta reticencia a consultar especialistas por problemas relacionados con su sexo o que puedan afectar a su virilidad. No obstante, del mismo modo que las mujeres acuden regularmente a su ginecólogo, los hombres deberían visitar al urólogo-andrólogo, especialmente a partir de los 45-50 años, edad en la que suelen aparecer los primeros síntomas de trastornos de la próstata y las disfunciones de la erección
Dr. José Luís Gago Ramos. Urología Centre Emai

Así como  la revisión ginecológica periódica se ha convertido en un hábito para la mujer, la revisión urológica no suele estar prevista en las agendas masculinas. El Centre EMAI quiere ayudar a cambiar esta situación, dando soporte y orientación, destruyendo fantasmas y miedos e impulsando las revisiones periódicas y los diagnósticos precoces del sexo masculino.

Obtenga orientación y conozca todo lo que su urólogo puede hacer por usted.

Flujometría

La flujometría libre es una prueba funcional no invasiva que mide el flujo urinario (volumen tiempo, ml/s).  Combinada con la ecografía se puede valorar el residuo postmiccional e inferir de forma adecuada la situación miccional de cada paciente.

Permite calcular parámetros como la capacidad vesical máxima, la velocidad de flujo pico y la media, el tiempo de evacuación

Mediante dicha prueba se pueden detectar disfunciones vesicales tanto en el hombre como en la mujer que alteran la calidad de vida.

Es una prueba objetiva cuando se realiza en condiciones estándar: deseo miccional previo adecuado, con ingesta hídrica previa y sin sensación de urgencia miccional acusada.

Principalmente aquellos varones que aquejan sintomatología urinaria obstructiva del tramo común (básicamente en HBP) se benefician de dicha exploración complementaria no invasiva a la hora de cuantificar  y catalogar la gravedad de cada caso.  Así mismo se puede indicar un tratamiento adecuado para cada caso y prever situaciones de riesgo o complicaciones que se puedan derivar en un futuro.

Así mismo, en mujeres que presentan infecciones de orina de repetición subyace una disfunción miccional que es difícil de objetivar.  La flujometría ayuda a comprobar y corregir in situ los hábitos miccionales de cada paciente.

Combinado la ecografía, útil para detectar alteraciones anatómicas, se detectan residuos miccionales acusados, convirtiendo esta exploración también en parte de la evaluación funcional no invasiva.

Problemas de próstata

La próstata es una glándula sexual situada de forma que rodea el cuello de la vejiga y la primera porción de la uretra. Se desarrolla en la pubertad y su función es la producción de una tercera parte del semen que se eyacula y que facilita la actividad de los espermatozoides.

La próstata, como cualquier otro órgano, es susceptible de contraer múltiples enfermedades. Dos de ellas, el crecimiento prismático o hiperplasia benigna y el cáncer de próstata, son las que por su alta incidencia en el varón hacen recomendar a todas las organizaciones del ámbito de la salud la necesidad de revisión y control periódico.

El crecimiento prostático se presenta de forma lenta e irregular en la mayoría de varones a partir de los 40 años e incluso antes. Este crecimiento, dada su situación anatómica, provoca una gradual obstrucción del flujo urinario, produciendo algunos o varios de los siguientes síntomas: pérdida de fuerza del chorro de la orina, sensación frecuente de ganas de orinar, especialmente por la noche, incapacidad de aguantar las ganas de orinar, dificultad para iniciar la micción e incluso incontinencia. Finalmente si no hay un control y tratamiento puede llegarse a la retención urinaria y a la insuficiencia renal. Disponemos actualmente de tratamientos que permiten frenar el crecimiento prostático y disminuir su sintomatología.

El cáncer prostático es el segundo tumor en frecuencia en los varones occidentales. Afortunadamente su crecimiento es muy lento y esto permite que pueda ser diagnosticado en su fase inicial con muchas posibilidades de curación. En contra tenemos que en esta fase permanece asintomático, o con síntomas idénticos a los del crecimiento prostático benigno. Sólo las revisiones periódicas con determinaciones analíticas y exploración urológíca permiten el diagnóstico precoz.

Disfunción eréctil o impotencia

Es la incapacidad para conseguir o mantener una erección lo suficientemente rígida que permita una relación sexual satisfactoria. Es una patología mucho más frecuente de lo que se cree, pudiendo llegar a afectar aproximadamente a un 50% de los hombres de edades comprendidas entre los 50 y los 80 años.

Las causas pueden ser físicas o psicológicas. Dentro de las causas físicas, las más frecuentes son: la diabetes mellitus, la hipertensión, el exceso de colesterol, el tabaquismo, enfermedades neurológicas, enfermedades hormonales, lesiones medulares y determinadas cirugías o tratamientos para el cáncer de próstata. También hay muchos fármacos (antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, diuréticos o tratamientos para la próstata) que pueden producir problemas de ercción.

Por otro lado hay que tener presente, que la disfunción eréctil puede ser un síntoma de otras patologías subyacentes no diagnosticadas, como la diabetes mellitus, la hipertensión, alguna patología cardíaca, etc, por eso es importante consultar cuanto antes.

En la actualidad existen numerosos tratamientos efectivos para la DE: fármacos orales, inyecciones intracavernosas, dispositivos intrauretrales, mecanismos de vacio y finalmente las prótesis de pene. La elección del tratamiento dependerá de las circunstancias y preferencias de cada paciente y de su pareja (si la hay).

El pronóstico de la DE depende de la etiología, de la edad del paciente, de las patologías asociadas y del tiempo de evolución, pero en general podemos afirmar que la mayoría de nuestros pacientes responden a uno u otro tratamiento.

Trastornos eyaculatorios: eyaculación precoz o prematura, eyaculación retardada

Esterilidad

Más de la mitad de los casos de esterilidad de pareja tienen una causa masculina. Infección crónica de la vía seminal, varices escrotales (varicocele), obstrucción de los conductos deferentes y alteraciones hormonales se pueden corregir, en la mayoría de los casos, mediante tratamientos médicos o quirúrgicos. Los progresos tecnológicos de la medicina reproductiva no deben hacernos olvidar que el tratamiento de la esterilidad debe empezar por tratar las causas que la ocasionan y que sólo hay que recorrer a las técnicas de inseminación asistida o fecundación “in vitro” cuando estos tratamientos no demuestran eficacidad.

Varicocele

Llamamos varicocele a la presencia de “varices testiculares”. Aunque no existen evidencias que prueben una relación directa entre varicocele e infertilidad, lo cierto es que el varicocele es más frecuente entre los hombres con problemas de fertilidad.

La presencia del varicocele se asocia en más de la mitad de los casos a un deterioro de la calidad del semen que mejora al corregirse quirúrgicamente.

En nuestro equipo acostumbramos a realizar esta cirugía por vía subinguinal o inguinal, según el paciente. Se obtienen muy buenos resultados y una mejora en la tasa de embarazo. También existe la opción de la vía retroperitoneal. La decisión de elegir una u otra cirugía dependerá de la edad del paciente y de su hábito, es decir, si es o no obeso.

Se trata de una cirugía muy frecuente, que se realiza en quirófano, aunque de forma ambulatoria con anestesia local o locoregional.

Incurvación peneana

Puede ser congénita (desde el nacimiento) o adquirida. Dependiendo del grado de incurvación habrá mayor o menor dificultad para la penetración en el momento del acto sexual.

La incurvación congénita suele ser ventral (hacia abajo) y, aunque está presente desde el nacimiento, suele hacerse evidente en varones mayores de 18 años. La corrección suele ser exitosa pero conlleva un acortamiento de aproximadamente 2 cm.

La incurvación adquirida o Enfermedad de La Peyronie fue descrita por este cirujano francés en el siglo XVIII, y está causada por la presencia de una placa fibrosa (“dureza”) en el pene que suele ser dolorosa especialmente los primeros meses posteriores a su aparición. Suele aparecer después de los 40 años de edad y es más evidente durante la erección. No se conoce su etiología (causa) pero los primeros cambios que se observan en la histología de la placa son inflamatorios. Es por ello que los pacientes con incurvación adquirida se quejan de dolor, cambios de sensibilidad en el pene o disfunción eréctil.

Infecciones de transmisión sexual (ITS)

Las Infecciones de Transmisión Sexual o ITS son un conjunto de patologías infecciosas que dan lugar a distintos cuadros clínicos en los que la principal vía de transmisión es la sexual, aunque no es la única. Las ITS están aumentando mucho y además pueden favorecer la transmisión o adquisición del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

La principal causa por la que se adquiere una ITS son las prácticas sexuales en las que no se utiliza el preservativo, ya sea sexo oral, vaginal o anal. Las ITS pueden estar causadas por bacterias, virus, protozoos, hongos o artrópodos. De estas, hay algunas que se transmiten por fluidos (líquido preseminal, semen, saliva, flujo vaginal, sangre), como la clamidia, la gonorrea, el VIH, etc. En estas, el uso correcto del preservativo es muy eficaz. Otras se transmiten por contacto de superficie infectada (no necesariamente con lesiones) a superficie no infectada, como el virus del papiloma humano, el virus del herpes o la sífilis. En estas, la correcta colocación del preservativo no es tan eficaz.

Es muy importante tener presente que, en numerosas ocasiones, las ITS no dan síntomas o estos son muy leves y pasan desapercibidos. El paciente, por lo tanto, no sabe que está infectado y que puede infectar y no consulta. Estos casos solo se detectan cuando se hace un chequeo para ITS o cuando se estudian los contactos de una persona infectada y con síntomas.

Condilomas o verrugas genitales:

Son la infección de transmisión sexual más frecuente de todas. Por lo general están producidas por los serotipos benignos del virus del papiloma humano (VPH 6 y 11) y se transmiten por contacto de superficie infectada (no necesariamente con verrugas) a superficie no infectada. El período de incubación es muy variable por lo que es muy difícil determinar el tiempo y la fuente de infección. Pueden aparecer en toda el área oro-genital, son sumamente contagiosas y muy rara vez pueden malignizar. No existe un tratamiento que elimine el virus, de modo que el objetivo del tratamiento es simplemente eliminar las verrugas. Pero esto no supone que la infección sea crónica, pues es nuestro sistema inmunitario el que elimina el virus en más de un 95% de los casos. Cuando se diagnostican verrugas es aconsejable realizar un chequeo para otras ITS y revisar a la/s pareja/s sexual/es.cure antes. Se recomienda el uso del preservativo no solo para prevenir la infección a la pareja, sino también para que el paciente se cure antes.

Herpes genital:

Es una una infección de transmisión sexual crónica causada por el virus del herpes simple (VHS) 1 y 2. En la mayoría de ocasiones no da síntomas o estos son tan leves que no se reconocen. Cuando se manifiesta, lo hace en forma de múltiples lesiones vesiculosas-ulcerosas dolorosas que pueden ir acompañadas de inflamación de los ganglios regionales y fiebre. Lo único que hacen los tratamientos existentes en la actualidad es reducir la extensión y la duración de los síntomas, pero no eliminan el virus, por lo que las recurrencias de los brotes son frecuentes. La vía fundamental de transmisión es el contacto sexual directo con una superficie infectada sin necesidad de que haya lesiones. Es una de las ITS más comunes.

Gonorrea, clamidia, micoplasma:

Son distintos gérmenes que dan lugar a cuadros clínicos similares. En el hombre suelen infectar la uretra (conducto de la orina) y provocan escozor al orinar, secreción, etc. Las infecciones asintomáticas son muy frecuentes. La vía fundamental de transmisión es por contacto directo con las secreciones genitales (cervico-vaginal, uretra) y también con las secreciones de las mucosas de la orofaringe y el ano de la persona infectada. Los hombres pueden coger la infección en la orofaringe a través del sexo oral a otros hombres infectados, aunque no haya eyaculación y no a través del sexo oral a una mujer. En la mujer suelen afectar al cuello de la matriz, la orofaringe y el ano. En las mujeres las infecciones asintomáticas son más frecuentes. Se curan con tratamiento antibiótico, aunque si no se cogen a tiempo pueden dar lugar a múltiples complicaciones.

Sífilis:

Infección producida por el treponema pallidum. El contagio es por contacto directo, transplacentario o por vía sanguínea. Es una enfermedad muy infecciosa, que tiene distintas fases que se alternan con prolongados períodos asintomáticos o de latencia. La primera manifestación (sífilis primaria) es una úlcera (chancro sifilítico), habitualmente indolora y que suele aparecer en el lugar de la infección: área genital o anal o en la cavidad oral. Si no se trata, desaparece a las 3-4 semanas. La segunda manifestación de la sífilis (secundarismo sifilítico) es una erupción cutánea, que se puede acompañar de malestar general, fiebre, etc. y que, si no se trata, dura entre 4 y 6 semanas. La sífilis se conoce clásicamente como «la gran imitadora» por la capacidad que tiene de imitar las manifestaciones clínicas de otras infecciones, lo que puede dificultar mucho su diagnóstico. Las relaciones sexuales (orales, vaginales o anales) sin protección, incluso si no hay exposición al semen son la vía fundamental de transmisión. Existen pruebas muy rápidas de diagnóstico.

Por lo general, las ITS se pueden prevenir reduciendo el número de parejas sexuales, utilizando correctamente el preservativo para todas las prácticas sexuales y cumplimentando las vacunas cuando estén indicadas (hepatitis A, B y virus del papiloma humano). Cuando vale la pena consultar: cuando se tienen síntomas, cuando la pareja sexual ha sido diagnosticada de una ITS, cuando no se ha utilizado o cuando se ha producido una rotura del preservativo. Otras situaciones en las que es aconsejable consultar sería cuando se quiere cambiar de pareja, cuando se quiere dejar de utilizar el preservativo con una pareja estable, etc. Mediante la realización de chequeos o revisiones específicos para ITS podemos descartar la presencia de la mayoría de infecciones.

 

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