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PSICOLOGÍA
 

El Centro EMAI,
E
quipo
M
ultidisciplinar
de Atención
Integral


Ansiedad (angustia)

Dificultades para controlar la ira
Problemas del estado de ánimo (depresión, apatía)
Soledad
Estrés
Refuerzo de habilidades sociales

Centre EMAI

Ginecología


El objetivo de cualquier persona es alcanzar la felicidad. Una terapia psicológica no pretende conseguir este objetivo pero puede contribuir a ello.

Cuando alguien acude a la consulta del psicólogo, es posible que tenga muy claro el objeto de su visita; en este caso, nos limitamos a procurar resolver este conflicto concreto. Otras veces, se trata de problemáticas que afectan su vida en general. En muchas ocasiones, además de resolver el conflicto objeto de la consulta, la persona también aprende a controlar situaciones que antes le producían un gran malestar. En muchos casos, no sólo mejoran los síntomas sinó que se produce una mejora de la calidad de vida en general.

El equipo de psicólogos de EMAI integra técnicas y metodologías diferentes, según el caso. La terapia cognitivo-conductual es el método más avanzado y el que ha demostrado ser más eficaz en el tratamiento de los transtornos emocionales.

El número de sesiones dependerá de cada caso particular: en ocasiones sólo se trata de consultas puntuales o informativas, pero otras veces se pretende cambiar un comportamiento o un estado de ánimo.

 

Ansiedad (angustia)
Los síntomas son: fobia, miedo al qué diran, ataques de pánico, obsesiones, insomnio. Las sensaciones físicas más frecuentes relacionadas con la ansiedad y el miedo son las taquicardias, sudoración, inquietud, intranquilidad, irascibilidad o mal humor, etc.

Normalmente, la ansiedad aparece cuando existe una mala conexión entre la persona y las exigencias de su entorno. Puede ser que estas exigencias sean excesivas o bien que el sujeto tenga pocos recursos, o que tenga una actitud que no le ayude a hacer frente a las situaciones de la vida de manera adecuada.

Son frecuentes los pensamientos derrotistas o de inutilidad, las ideas irracionales, las conductas de huída que dan pie a pensamientos de incapacidad. La persona se desmoraliza y pierde autoestima, lo cual contribuye a mantener la ansiedad- Estos “nervios” o estados de ansiedad pueden ser esporádicos y momentáneos o bien perpetuarse en el tiempo y convertirse en crónicos.

La persona “nerviosa” a menudo da una imagen de inseguridad, miedo, desconfianza, rinde poco, etc. Todo ello contribuye a aumentar el malestar y puede acabar provocando alteraciones del sueño o depresión.

Según las estadísticas, una de cada diez personas experimentará en algún momento de su vida un transtorno de ansiedad.

 

Dificultades para controlar la ira
La dificultad para controlar los impulsos emocionales como la rabia o la ira, se podría definir con esta frase: “Sabía que no tenía que hacerlo, pero no me pude controlar”. La pérdida del autocontrol comporta muchos problemas de relación con los demás y una gran sensación de frustración y soledad por parte de la persona que no sabe o no puede controlar su ira.

Para poder controlar estas explosiones emocionales, hay que conocer las situaciones en que suelen producirse, aprender a detectar las actitudes que provocan la rabia y poner en marcha estrategias de inducción a la relajación  para hacer frente a las frustraciones sin agresividad. No se trata de reprimirse sinó de aprender a controlarse.

 

Problemas del estado de ánimo (depresión, apatía)
Podemos hablar de depresión cuando la persona siente una tristeza profunda, desproporcionada a la situación que la provoca.  No hay que confundir esta tristeza con el duelo propio de una pérdida o de una situación dolorosa. A veces la depresión se produce como una respuesta reactiva a conflictos, disgustos o tragedias. Ésta suele ser una reacción normal, sin embargo, si persiste, puede desbordarse.
En estos casos, además del tratamiento psicológico puede hacerse necesario un apoyo farmacológico.

Los síntomas más frecuentes de la depresión  son: tristeza, llanto o ganas de llorar, angustia, desconsuelo, falta de energía –cualquier tarea se hace una montaña- , pesimismo, desencanto, pérdida del apetito, alteración del sueño, etc.

El tratamiento más efectivo de este transtorno del estado de ánimo suele ser la combinación de un tratamiento farmacológico a base de antidepresivos de útima generación y una terapia psicológica adecuada y estructurada para intervenir en niveles cognitivos conductuales  afectivos. Se intenta llevar al paciente a un nivel de actividad cotidiana, ya que una de las características de la depresión es permanecer prácticamente inactivo. También se intenta que los pensamientos, creencias o  suposiciones que no están funcionando de forma adecuada o que interfieren en el problema, sean discutidos y eliminados. Además hay que dotar al paciente de una serie de estrategias para hacer frente a los problemas cotidianos que le podrían superar.

 

Soledad
El hombre es un ser social que constantemente entra en contacto con los demás. La comunicación es la base sobre la que se asienta la vida social. La soledad es una experiencia interior que deriva del aislamiento físico y/o afectivo. Se dice que el mundo está lleno de solitarios. En realidad, más que tratarse de personas solas, se trata de personas que se sienten solas, abandanodas.

 

Estrés
El estrés es una forma de relación individuo-ambiente, en la cual la persona percibe su entorno como potencialmente perjudicial porque compromete su bienestar y/o subsistencia. El estrés es una hecho habitual en nuestras vidas: cualquier cambio al que nos tengamos que adaptar, ya sea laboral, personal o social, representa estrés.

El estrés y la tensión presentes en nuestra sociedad tienen un efecto negativo sobre nosotros y desencadenan diferentes transtornos y problemas con repercusiones graves en el ámbito de la salud, del trabajo y de la vida personal.

El estrés puede ser beneficioso en cantidades y condiciones adecuadas. Cierto grado de estrés resulta útil porque su finalidad es activar respuestas en el organismo, movilizar recursos para afrontar situaciones difíciles y buscar soluciones que contribuyan a nuestra salud y bienestar.

Sólo cuando las respuestas de estrés son muy intensas, frecuentes o de larga duración, pueden producir diferentes transtornos: sensación de cansancio o de abatimiento, tensiones musculares, disminución del rendimiento laboral, dificultad de concentración, cambios de humor, empeoramiento del estado de ánimo, pérdida del apetito, etc.  La persona tiene la sensación de no disfrutar de las experiencias cotidianas, de no tener bienestar: son señales que hay que atender para prevenir problemas más graves a medio o largo plazo.

 

Refuerzo de habilidades sociales
Las habilidades sociales son conductas que emite un individuo dentro de un contexto social en el que es capaz de expresar emociones, sentimientos, deseos, derechos, etc. de forma adecuada. Entre ellas podemos destacar la capacidad de decir que no, de pedir favores y formular peticiones, de expresar sentimientos tanto positivos como negativos y la capacidad de comenzar, continuar y acabar conversaciones.

 

Especialistas:
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